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miércoles, 10 de agosto de 2016

Entrevista a Manuela García, Médium Terapeuta

“Enfermamos porque el cuerpo trata de resolver lo que no puede la conciencia”



Una hora con Manuela García es toda una experiencia, un encuentro mágico donde lo trascendente y la realidad convergen. Esta médium alicantina de carácter afable y mirada risueña ve más allá de lo aparente desde su más tierna infancia. Esta reveladora entrevista, donde nos habla abiertamente tanto de sus cursos y consultas como de su vida y experiencias, es una buena prueba de ello.


R. Sánchez
—Cuando hablamos de las diferentes facultades psíquicas como la mediumnidad, premonición, precognición o la videncia, se tiende a no distinguir entre ellas generalizando el concepto. En tu caso, ¿cómo te defines?

—Verdaderamente me costó muchísimo definirme. Hace muchos años que trabajo por la Vega Baja de Alicante pero no hace mucho tiempo que me decidí a hacer unas tarjetas para dar a conocer mis consultas, cursos y terapias en otras zonas de la provincia de Alicante y Murcia. ¿Cómo me defino finalmente? Resumiendo un poco, como médium terapeuta.

 

—¿Puede cualquier ser humano desarrollar estas facultades o deben existir necesariamente elementos innatos?

—Uno nace con estas facultades y también se desarrollan. De hecho siempre me han hecho una pregunta parecida: “Manuela, ¿tú has nacido así o te has hecho?”. Siempre contesto lo mismo: “Ambas cosas”. Todos nacemos con las mismas facultades y capacidades, ahora: ¿qué es lo que nos impide desarrollarlas? Precisamente no saber que las tenemos, creer que todo son ‘dones’, etc. Y, además de eso, factores como nuestra ‘personalidad’, el poder que ejerce en nosotros la educación recibida, las tradiciones... en definitiva, las creencias influyen muchísimo a la hora de ‘bloquear’ una capacidad. Las creencias religiosas han influido mucho en este sentido. Y, por el contrario, las diferentes clases de mediumnidad existentes dependen también de las creencias de la persona. Que haya personas que tengan la capacidad de ver espíritus, otras de escucharlos u otras de psicografiar mensajes, por ejemplo, también se debe a eso. Estamos muy condicionados por la memoria que traemos, las tradiciones y creencias familiares, etc. Nuestras creencias son lo fundamental. Eso es lo que nos diferencia espiritualmente unos de otros.

 

—Tú lo has dicho: las creencias pueden bloquear nuestras capacidades…

—Absolutamente. Se cree que son ‘dones’ y es por ello que las personas acuden a médiums para recibir ciertas respuestas porque desconocen que todos tenemos esa capacidad de ver, saber e intuir. Todos las tenemos, simplemente hay que desarrollarlas. Es como un músculo que, si lo trabajas, se desarrolla. ¿Tienes músculos? Como todo el mundo, ¿verdad? Pero no los has desarrollado. Pues con esto pasa exactamente igual.

 

—De todas formas pienso que personas con un don como el tuyo son más difíciles de encontrar. Hay un alto porcentaje de personas intuitivas, que reciben lo que denominamos ‘corazonadas’, o que tienen sueños que parecen revelaciones. Pero recibir mensajes directamente del espíritu parece menos usual...

—Eso tiene una explicación y es el conocimiento. Tener conocimiento es importantísimo. Ten en cuenta que los ojos no ven, el que ve es el cerebro. Entonces, ¿qué vas a ver? ¡Aquello que conozcas!

 

—¿Por qué cometen tantos errores las personas que se dedican a las artes adivinatorias?

—Principalmente, basándonos en personas que realmente son médium, videntes, etc. (dejando a un lado los fraudes), hay que tener en cuenta que todos contamos con lo que llamamos libre albedrío. El destino lo cambiamos cada cinco segundos. Ante nosotros se abre un abanico de posibilidades a la hora de decidirnos por hacer algo. Entonces, ¿cómo se ve el futuro? ¿Cómo los médium lo podemos ver? Hay varias líneas de destino en cada decisión que tomamos. Si tú me preguntas si voy a ir a Barcelona hay una línea de destino que posibilita ir allí, otra de quedarme en casa u otra de irme a Madrid, por ejemplo. Depende de mi decisión. Todas estas cosas pueden suceder, de hecho están sucediendo, pero no lo sabemos.


—¿Crees que está sucediendo en universos o dimensiones paralelas?

—Efectivamente.

 
—¿Entonces el destino de alguna manera está predeterminado?

—No.


—¿No existía la posibilidad de que te conociera?

—Estaba la posibilidad. Fíjate hasta qué punto existe la magia que si una mañana te levantas, te vas al cuarto de baño y te peinas de diferente forma al modo habitual, ya te ha cambiado la mañana, el día y el destino. Ese simple hecho puede cambiar muchas cosas. Esa es la razón por la cual cambiamos constantemente. No es que existan errores. Tenemos libre albedrío y cambiamos continuamente por nuestras creencias, limitaciones o demás circunstancias.

 

—¿Cómo puede distinguir alguien entre estar experimentando un fenómeno o alguna alteración psicológica?

—Es tan claro lo que estás percibiendo que tienes la certeza de que lo que estás viendo es real. No estás mareada, ni tienes angustia… ni hay evidencias de estar loca.

 

—Cuando una persona es consciente de que posee esta facultad y la acepta, ¿qué herramientas le pueden ayudar a controlarla?

—¿Por qué controlarla?

 

—Hay personas que dicen ver alterada su vida porque, por ejemplo, entran en un sitio donde hay congregadas varias personas y los espíritus le hablan con las molestias que puede ocasionar este hecho.

—Recuerda lo que he dicho de las creencias. De ellas depende que optemos por ser médium o sanadores, etc. Si a alguien le dices que es sanador, automáticamente se convierte en uno. No llega ni a dudarlo. Es un hecho muy arraigado en nuestra tradición, siempre ha habido curanderos en los pueblos. Creer que esa capacidad existe ya te abre una puerta para ser sanador y no dudar en ningún momento.

 

—¿Esa sanación no puede tratarse del efecto placebo?

—Creamos aquello que creemos. Todo lo que creamos funcionará. Por lo tanto, ¿dónde está el efecto placebo? Si verdaderamente crees que estás sanando, estás mandando una energía de sanación.

 

—En tu caso, ¿cómo fue este proceso? ¿Cuáles podrían ser las primeras manifestaciones del fenómeno?

—Desde pequeñita… Todas las personas de niños, sin excepción, estamos conectadas con el mundo espiritual hasta los 7 u 9 años porque es la edad donde empezamos a respirar de otra forma. Si observas respirar a un bebé dormido verás que su vientre asciende y desciende con cada respiración. Respirar con el vientre les permite reemplazar el aire estancado en el fondo de los pulmones por aire fresco y lleno de oxígeno. Es la forma más sana de respirar pero perdemos el hábito con el paso del tiempo. Pues bien, esa respiración nos conecta con el mundo espiritual. De hecho fíjate en los Budas. ¿Por qué tienen esa apariencia tan oronda? Indica la forma de respiración.
Yo tengo recuerdos de haber tenido experiencias, como se suele decir, paranormales, desde que tengo uso de razón. Muchas experiencias. Desde muy pequeñita recuerdo estar al lado de mi madre durmiendo y sentía que una cosa conforma de nube llegaba y yo pensaba: “Ya llega la nube”. Ahora lo llamo energía. Y automáticamente me envolvía, transcurriendo todo como a cámara lenta, y al ratito veía el rostro de una señora y sabía que desde el momento en que me miraba y sonreía, se marchaba. Y así toda mi niñez. No se comunicaba conmigo, solamente me miraba. Y un día decidí ser valiente y tocar aquella especie de nebulosa y me dio una sensación rasposa. Y así fui creciendo, muy intuitiva, me casé muy joven… y la nube seguía apareciendo y la seguía percibiendo como a cámara lenta pero llegó un momento en que dejé de ver el rostro que la acompañaba. Nunca me pregunté quién era. Desde luego, alguien conocido de esta vida no.

 

—Qué curioso lo que nos cuentas de la fuerte conexión espiritual de los niños hasta aproximadamente los 9 años…

—Sí, al cambiar la respiración perdemos esa conexión tan directa. Pero los adultos hoy día podemos decir que hemos evolucionado muchísimo en ese sentido. La mente está más abierta, hablas de energías o cualquiera de estos temas y casi todo el mundo lo entiende…

 

—Algunas teorías apuntan a que la existencia de diferentes niveles de conciencia podría dar explicación a determinadas experiencias. ¿Existen los sueños premonitorios?

—Totalmente. Mientras dormimos salimos de nuestro cuerpo y vamos adonde queremos, es decir, nuestro nivel de conciencia determinará que vayamos a un lugar u otro según nuestra preocupación, nuestra necesidad o simplemente para resolver algo de nuestras vidas a nivel espiritual con otros seres que están allí. La noche es un momento especial porque el cuerpo está dormido y nuestro cuerpo de luz sale adquiriendo la misma vibración en la que están en el mundo espiritual. Y esta es la razón de poder ver, hablar, soñar y estar con ellos. ¿Qué ocurre con los sueños cuando regresamos? Curiosamente, igual que he dicho antes que los ojos no ven, que es el cerebro el que ve tampoco es el oído el que oye. Hay veces que pensamos: “¡Qué sueño más raro, no entiendo nada!”. ¿Cómo le habla el subconsciente al consciente? ¿Cómo le explica de dónde viene, con quién ha estado y qué es lo que ha ocurrido? Igual que un inglés que no entiende nada castellano se comunicaría con nosotros con las manos, el consciente utiliza símbolos para comunicarse. No siempre se utilizan las palabras. Y la interpretación es cosa tuya, todo lo que recoja un libro de sueños no sirve de nada. Es nuestra propia simbología. Ten en cuenta que el cerebro es holográfico, sí nos conectamos con el mundo espiritual y los espíritus con nosotros.

 

—¿Se puede decir que es una mediumnidad la capacidad de soñar lo que va a acontecer?

—Absolutamente. Entras a otro nivel de conciencia. Entras, como yo lo llamo, a otra ranura de tiempo. El tiempo en la tierra es lineal pero allí no hay tiempo. Por lo tanto, pueden saber el futuro.

 

—Hay quien dice que venimos del futuro…

—Perfectamente. Piensa que cosas que vivimos en el presente como, por ejemplo, un bloqueo puede estar basado en el futuro. El futuro hace que en el presente estemos de determinada manera. Desbloqueando ese presente, poniendo fin a ciertas cosas o resolviéndolas, estamos actuando sobre el futuro a la vez.

 

—Hay personas que tienen claras precogniciones sobre catástrofes o muertes violentas que finalmente suceden y sufren mucho por ello. Incluso llegan a ponerse en la piel del otro.

—Eso tiene que ver con las creencias. Yo estuve en una reunión de médiums fantásticas y estábamos todas sentadas visualizando la escena de un accidente. Unas se quejaban de fuertes dolores porque estaban pasando a la luz al ser que había fallecido. Realmente yo no podía sentir lo que sentían ellas. Yo estaba de observadora, no estaba pasando a aquel señor por mi cuerpo. Siempre me ha ocurrido. He sentido cosas, por supuesto. Pero no así. Mi creencia no es esa, entonces no puedo canalizarlo así. No necesariamente tienes que pasar por esa situación, no significa que eres mejor médium. Ser buen médium no implica que tengas que vivir el sufrimiento de otro.

 

—Se puede decir que el médium puede controlar su capacidad mediante una toma de conciencia.
 
—Claro, todo son creencias.

 

—El mundo de los fenómenos paranormales es complejo y contiene manifestaciones de todo tipo. ¿Te has enfrentado a situaciones particularmente complicadas como entes oscuros..?

—Sí pero entes oscuros verdaderamente no. Tal vez en mi mente no está la posibilidad de encontrarme esto. No sé. Pero sí he tenido experiencias complicadas como una vez que alguien me intentaba coger y yo intentaba escapar, con la sábana tirante, mi hija zarandeándome… pero realmente no era oscuro. Ten en cuenta que el mundo espiritual es un mundo muy parecido, sino igual, a éste, y hay de todo también. Puede haber espíritus que te tiran de la ropa desesperados pero para que los escuches y te pueden molestar en ese aspecto. Nos vamos con nuestra personalidad y hay gente que después de desencarnar sigue enferma.

 

—Pasas consulta varios días a la semana. ¿Qué nos aporta la Biodescodificación a nuestra vida?

—Nos aporta salud principalmente y la posibilidad de ser conscientes de que estamos reparando situaciones y aspectos heredados de nuestro clan familiar. Mucha gente viene a hacer Biodescodificación porque se da cuenta de que repiten patrones de conducta, destino, etc. de otros familiares. Esta terapia te da la oportunidad de poder dejar atrás esos patrones de conducta y situaciones que nos llevan a repetir emociones, sufrimientos, etc.

 

—¿En qué consisten tus terapias?

—Realmente se trata de ser conscientes de todo lo que se está repitiendo. Somos la consecuencia, la suma de muchos factores. Y esta vida es evolución pura y dura. Estamos evolucionando las memorias pero no somos conscientes, solamente las vivimos y sufrimos. ¿Qué ocurre? Que al final enfermamos. Padecemos enfermedades que vienen del clan familiar y también enfermedades despertadas por las emociones. Ser conscientes nos evita un montón de cosas y nos ayuda a evolucionar. He tenido gente que ha pasado de tener una patología a sanarse totalmente al tomar conciencia. Mucha gente se cree víctima de la vida. La Biodescodificación te muestra que no eres nada de eso. Tenemos una falta de coherencia impresionante con nosotros mismos que hace que nos sintamos culpables de todo, que estemos con quien no queremos estar, etc. Todo eso pasa factura. A veces enfermamos porque el cuerpo trata de resolver lo que no puede la conciencia. Fíjate si la cosa tiene importancia.

 

—¿Un secreto familiar puede generar una dolencia?

—Cualquier cosa porque cada persona lo va a somatizar en un lado determinado de su cuerpo dependiendo qué tipo de emoción sea. No todas las emociones se somatizan igual. Cada cuerpo tiene unos códigos, unos registros. Por ejemplo, generalmente, una pelea territorial afecta al corazón, puede terminar en un infarto, pero también puede afectar al hígado, ten en cuenta que ahí se concentran las necesidades, el miedo a pasarlo mal…

 

—Una terapia tan efectiva como la Biodescodificación debe completarse bastante bien con unas capacidades mediúmnicas como las tuyas… no todos los terapeutas cumplen ambos requisitos.

—Yo de hecho lo hago así. Es cuestión de desarrollar las capacidades y compaginar ambas cosas. La mediumnidad verdaderamente agiliza muchísimo las terapias: hay secretos familiares o datos a los que no se tienen acceso que son claves para solucionar algo… y en las consultas sale. También confieso que a veces me sabe mal descubrir cosas que, con el tiempo, la persona logra confirmar y me llama para constatar que efectivamente tenía razón.

 

—Impartes cursos de Activación de la Intuición y de Desprogramación Biológica. ¿A qué clase de público van dirigidos?

—A todo el mundo, sobre todo el curso de activación de la intuición porque para mí fue un camino, fue y es mi vida. Tras unas experiencias dije hasta aquí y empecé en solitario a hacer meditaciones, proyecciones, etc. y así empecé a escribir y a enterarme de cómo funciona todo esto. Para mí es muy importante transmitirlo, que la gente sepa y compruebe lo que tiene en su cerebro, que no crea que es un don. El simple hecho de saber esto ya te hace libre.

 

—Por último, vías de contacto para todo aquel que esté interesado en tus cursos o en una consulta privada contigo.

—Atiendo por teléfono (633 70 90 78)
Y por correo electrónico (medium-terapeuta@hotmail.com)

miércoles, 11 de mayo de 2016

CONFERENCIA "ANTE EL UMBRAL DE LA MUERTE" POR FRANCISCA SÁEZ




Abordaremos el tema de la muerte definiéndola como el fin de un proceso: la muerte puede ser psicológica ante una idea, emocional y, también, física. Pero la muerte física sólo es física. Sabemos que nacemos, nos desarrollamos y morimos. Y esos procesos van a ser siempre los mismos en una tierra tridimensional dual como en la que vivimos. Lo que pasa es que la medicina ya está diciendo que es posible la inmortalidad. Es posible porque el cuerpo no enferma, se renueva cada cierto tiempo…

Yo hablaría de una mala muerte porque por ley tenemos que nacer, desarrollarnos y morir, pero podríamos morir con ciento y pico años como en la antigüedad y sin ninguna enfermedad. ¿Por qué morimos rabiando? No es necesario morir sufriendo o con un cáncer con 40 años. Hay energías internas nuestras, tanto psicológicas como emocionales, que producen la somatización de enfermedades. Ya sabéis que hay un lenguaje de los órganos: que el páncreas y el hígado tiene que ver con el resentimiento y las células del cáncer se desarrollan diferentes a otras y empiezan a avanzar. ¿Qué pasa cuando no somos nosotros mismos, cuando vamos contra natura de lo que realmente somos? Nos estamos produciendo un cáncer. ¿Qué pasa cuando somos y sentimos de una manera y no actuamos en consecuencia? ¿No estamos gestando un cáncer? Yo tengo hijas enfermeras y me dicen que hay una pandemia de cáncer. Y eso sucede en el momento que uno deja de ser uno mismo.

Todos tenemos todas las enfermedades latentes. El cáncer también y sólo se marcha con la muerte. Podemos paralizarlo con tratamientos que, por otra parte, perjudican a otros órganos… Sólo si cambiamos la conciencia psicológica o emocionalmente seremos autosuficientes para sanarnos a nosotros mismos.

Tenemos un campo periespiritual que unifica al ente. Y en ese campo están todas las emociones positivas y negativas. Porque no le importa al ente ni al universo si estamos en positivo o negativo. Si estamos energéticamente descolocados de alguna manera, cuando muere el cuerpo en la Tierra, el campo periespiritual no atraviesa la última capa de bioesfera. Por eso volvemos a reencarnar. No saldremos de este estado tridimensional hasta que todas las situaciones, tanto positivas como negativas, estén totalmente integradas. La psique llama negativo a lo malo y no es negativo, sólo es la otra cara de la moneda.

Deberíamos morir sentados tranquilamente con ciento y pico de años. No es necesario el sufrimiento en la Tierra. Tenemos un sistema nervioso que, si lo hay, siente dolor, pero no tenemos que vivir el sufrimiento. El espíritu o la energía que nos contiene no muere nunca. La energía según un principio científico ni se crea ni se destruye, se transforma en etapas. Nos contiene una energía de un 98% y sólo un 2% es biología. Por lo tanto ya sabemos que somos un holograma, que es real pero no es la realidad. Podemos estar eones de millones de tiempo para volver a casa... A casa significa el ‘akhasa’, el Principio Inteligente, de donde parte el ser humano Dios implícito en él. Pero aquí en 3D no podemos ir a otras dimensiones con un pensamiento dual en dicotomía: “¿Me quiere? ¡Qué feliz! ¿No me quiere? Me quito la vida”. Dándole el poder a lo que llamamos negativo por estructuras y códigos seguimos en dualidad, por lo tanto, no saldremos todavía de aquí, volviendo a reencarnar.

El akhasa no está a años luz. Al mismo tiempo que estamos aquí, estamos allí. En el mundo de la energía no hay tiempo ni espacio, todo es un mismo tiempo. No hay alto ni bajo, ni izquierda ni derecha… todo eso pertenece al estado de tiempo lineal, donde estamos. En la energía todo está interactuando al mismo tiempo. Por lo tanto, está a años luz el akhasa medido en tiempo lineal porque todavía sentimos que falta mucho para esa evolución. Por eso reencarnar no es malo. No podemos volver a casa con situaciones en frecuencias de 125. Una bombilla de 125 no la puedes enchufar a 220 porque se quema. No podemos volver al akhasa con situaciones divididas sin integrar, ni siquiera vislumbrar todo lo que está en 5D porque nos quemaría el fuego, la luz, la vibración. He dicho antes que somos frecuencias vibratorias en la energía que junto a una organización de átomos componen la vida orgánica. Esas frecuencias no se pueden acoplar si hay división (3D); así no podemos ir a un estado de unificación (5D)que sería el próximo paso.

Esta carcasa física nos impide que tengamos la libertad absoluta o la visualización absoluta de lo que realmente somos. Por lo tanto, para mí la muerte física es una liberación.

La muerte viene cuando la misión está cumplida. Puede llegar el momento con 5, con 20 o con 40 años. ¿Cuánta gente ha muerto con 40 años, sentados y sin sufrimiento? Morimos cuando el compromiso que cuánticamente traemos todos como propósito de existencia o de experiencia llega a su fin.

Tenemos un cuerpo que es etéreo, y ese cuerpo esencial, que parte de la Fuente Primigenia, del akhasa, está intacto en nosotros. Y siempre está, vivamos aquí o en otro planeta… porque hay más planetas habitados, más dimensiones más elevadas y también submundos de frecuencias más bajas. No hay solamente vida en la Tierra. El Big Bang explotó y la vida está diseminada por todo el universo. Entonces ese cuerpo esencial siempre estará atravesando escaños o dimensiones, o estados de conciencia o vibracionales, lo que sí termina es el estado existencial.

La existencia no es el estado esencial. La existencia es una experiencia de vida y llega a su fin cuando ese propósito de vida está cumplido. Y además uno sabe perfectamente cuando llega el momento de su muerte. Al estar la parte esencial unida a la existencial interactúan. Estando en un equilibrio psicológico y emocional intuimos cuándo nuestra misión está cumplida y no nos importa morir porque sabemos que no morimos. Entonces, ¿dónde está ese miedo? A lo desconocido. El ser humano siente miedo ante lo desconocido, es normal, es un condicionamiento más que hay en él. Hay mucha información sobre la muerte física, muchos estudios que demuestran que tras la muerte física hay algo más. Por lo tanto, conociendo estas cosas debemos perder el miedo a morir.

¿No será que no aceptamos las cosas de la tierra y que, como según dicen, ‘la tierra es un infierno y nos queremos ir con Dios’? ¿No será que no nos gusta vivir lo que llamamos negativo, que no es malo, es simplemente la dualidad de un planeta, y al sentir que no queremos estar aquí nos queremos ir al akhasa? Es que no nos vamos al akhasa. Cualquier cosa que estemos excluyendo de nuestra experiencia en la vida la tenemos que repetir porque no está integrada. Por lo tanto cuando la gente dice querer morir porque con Dios se está mejor (que no es así la historia porque Dios está en cada uno), está excluyendo una existencia de vida totalmente sagrada (pues nos habita algo sagrado, la esencia) y, entonces, tenemos que volver.

¿Por qué se suicida la gente? ¿Por qué acuden a las adicciones? ¿Por qué no se enfoca la existencia de otra forma y se buscan recursos, si hay infinitos? ¿No será que nos queremos marchar inconscientemente? Conscientemente no: “Ay, mi hijo… Mi coche…” ¿Pero inconscientemente no será que nos queremos ir a “casa”? Pues para volver a casa tenemos que empezar a integrar lo positivo y negativo; y verlo todo perfecto, justo y adecuado porque así nos va a venir solamente lo que tenemos que integrar para llegar a esa “casa” (akhasa). Y no llegamos en 5 minutos porque la energía contiene estados, escaños, dimensiones… y volvemos porque hay más cosas. Lo que pasa es que al estar aquí no somos conscientes de que estamos interactuando al mismo tiempo en otras dimensiones. Entonces desprendeos del miedo porque está paralizando un montón de cosas. ¿Miedo a qué si no dejamos de existir? Yo pongo la mano en el fuego, y si me tienen que matar que me maten, sobre la idea que tengo concebida sobre que la muerte es física nada más.

Muchas veces, momentos antes de morir tomamos conciencia de lo que no hicimos bien, tenemos un momento de recordatorio y nos arrepentimos de ciertas cosas. Entonces subimos a ese estado de 4ª Dimensión (4D), el que contiene dos astrales (positivo y negativo), liberados de la carga que la ley de causa y efecto ha producido. Como la conciencia es lúcida y sigue después de la muerte física, ahí es donde uno toma conciencia de lo que ha hecho en su vida terrestre. Y entonces nos liberamos, redimimos, interactuando con las personas a las que herimos… si es el caso.

Así que si tenéis miedo sobre la muerte, yo os digo que morir es una liberación. La ciencia lo corrobora diciendo: “cuidado, certificamos muerte cuando hay encefalograma plano pero creemos que hay algo más”.

La luz esa de la que dan testimonio personas que han tenido Experiencias Cercanas a la Muerte (ECM) es un efecto óptico que produce las neuronas del cerebro cuando no hay encefalograma plano. Eso se trata de un fenómeno físico aunque al mismo tiempo se está interactuando con la parte esencial. Las partes experimentales interactúan con las partes esenciales. Es decir, ¿no interactúa la mesa con el árbol? Sí, la mesa es un árbol. ¿Qué pasa cuando nos anestesian? Yo recuerdo en una operación que yo sentía a los médicos y yo estaba como quitándole importancia al mundo de la forma. Pero cuando tienes que volver es porque no era tu momento. ¿Cuántas veces muere una persona y regresa renovada, como si en esas décimas de segundo se hubiera dado un vuelco a su existencia y empiezan a escribir libros trascendentales, etc.? ¿No veis que el tiempo y el espacio ahí no existen? Aquí mil años es un flash ahí. Regresan porque no era su momento pero su compromiso era volver para explicar lo que con esa experiencia han entendido.

En el cerebro tenemos dos hemisferios: el izquierdo es el racional y el derecho el creativo. Nuestra parte psicológica, nuestro yo personal, cuenta las cosas según experiencias. Pero tenemos una parte esencial que tiene que contar también lo que siente cuando ve amanecer. Si no explicamos lo que sentimos desde el alma, no transmitimos lo que se encierra en la totalidad de nuestro ser. Todas las situaciones tienen que ser experimentadas. ¿Por qué anulamos la parte esencial y nunca la transmitimos? Cuando nacemos al mundo de la forma tenemos que transmitir el alma. Guardándonos eso excluimos la parte esencial y sólo por eso hay que volver a aquí. La transmisión interna y externa hay que darla. Si solamente transmito un 2% de mi parte esencial y tengo un 100% es como si sólo tuviera ese 2%. Por lo tanto, no estoy preparada para habitar una dimensión más sutil. Y no porque seamos ‘malos’… es cuestión de frecuencias vibratorias.

La energía no es personalidad. Ahora vivimos en estado de personalidad igual que vivimos anteriormente siendo piedra y luego árbol y luego aminoácido… y ahora caminamos a estados superiores sutiles porque en 5ª Dimensión (5D) ya no hay que copular para engendrar. Por eso nos estamos preparando en esta antesala para unificar, para que no haya dicotomía en el pensamiento, para que no haya división: rico-pobre, tonto-listo, malo-bueno… todo eso ya lo hemos atravesado.

El espíritu se comunica a través de la intuición, no tiene por qué aparecerse. No es así. En la 4ª Dimensión, el tránsito de la muerte física (donde vamos cuando salimos del cuerpo), hay un astral superior y un astral inferior. Ahí todavía hay dualidad. El astral inferior son las muertes que han sido dramáticas, de repente, los suicidios, etc… se llaman ritmos muy lentos. Por eso en la antigüedad dejaban a los cadáveres tres días y tres noches antes de ser enterrados y deberíamos hacerlo también en la actualidad. El desprendimiento energético en muertes fortuitas es muy lento. Y si se muere odiando, asesinando, etc. también. En ese estado se está en lo denso de la materia llamado astral inferior. Y ojo: aunque no se respire el oído y el olfato permanecen 8 horas… y se ve internamente. Dicho por la ciencia. Por eso tenemos que tener cuidado con lo que decimos cuando alguien fallece.

No pasa nada con la incineración porque la conciencia total no está. En el cuerpo sólo queda el sistema nervioso. Entonces, si nos quedamos en un astral inferior el desprendimiento del espíritu es lento, por eso es importante que empecemos a colocar energéticamente las situaciones psicológicas y emocionales. Eso es importante para no quedarnos ahí. Esto no quiere decir que si te vas al astral superior no vayas a reencarnar, porque seguimos estando en 4D, lo que pasa es que el desprendimiento es más rápido y la conciencia más lúcida. En el astral inferior lo que pasa es que no sabes dónde estás, a lo mejor te estás viendo y no puedes tocarte y es tan denso el desprendimiento que te sientes como en el “purgatorio”, como según lo llamaba la religión aunque no es así.

La reencarnación en ambos lados, astral inferior o superior, sería igual pero desde el superior nacerías en conciencia 10 y desde el astral inferior en conciencia 1 (véase curso “Los Diez estados de Dios en el hombre”).

Cuando estamos en una frecuencia vibratoria en equilibrio, por llamarlo de alguna manera, somos succionados por frecuencias más sutiles. Y cuando estamos en frecuencias bajas succionamos a frecuencias más densas. Hay dimensiones planetarias que están como el hombre de Cromañón, es decir, nosotros fuimos ellos y ellos serán nosotros. El juego de los escaños o dimensiones es dinámico, no es malo o bueno, es más denso o más sutil; son simplemente escaños que atraviesa el ser humano en la experiencia existencial.

Interactuamos con todo, por lo tanto, a quien está en astral inferior se le puede ayudar con oración y pensamiento positivo. Ese espíritu acude a ese mantra, da igual la religión que tengas. No son peticiones a alguien fuera de ti, son peticiones a lo elevado y eso elevado sigues siendo tú. No le pides al ángel, es que el ángel eres tú en estado cuántico. Elevas la conciencia para que esa alma, cuanto antes, vaya a su lugar, a esa parte cuántica que tenemos cada uno que son los ángeles y arcángeles del antiguo testamento. Pertenece a la antigüedad y estuvo bien, pero no hay ángeles ni arcángeles. Jesús no habla de ellos. Jesús dice: “Mi Padre y yo somos uno”. Habla de dimensiones y escaños.

Todo lo que emana del universo, que es energía, tiene que bajar a materializarse. De lo contrario habría una dicotomía en Dios. Y Dios no tiene ninguna dicotomía, es el Unígeno. Por lo tanto, la petición elevada es un mantra importantísimo. Cuando sepáis que alguien se ha suicidado o tiene un accidente dramático, hablad con la parte de Dios. Decid: “Padre, acógelo en tu seno”. El Padre Nuestro es un mantra con muchísimo poder. Cada uno desde su religión. Yo desde occidente digo: id a Jesús. Envolved desde el corazón de Jesús del rayo azul, porque tiene ese color, envolved a la persona para la que lleve a su seno. Se llama Pohwa. Y estaréis mandando elevación alada para que pronto se coloque en su lugar.

La verdad existencial personal de cada uno no es la verdad. La única verdad que existe es la verdad divina. La verdad que contiene el estado esencial de cada uno de nosotros. Esa es la única verdad. Tú verdad y tú verdad, y la de toda la humanidad, creará una verdad única. Pero no es la auténtica verdad, por lo tanto, lo que digo es mi verdad. Empezad a creer en la verdad que sintáis de esa parte esencial, que es la cósmica, lo divino, es la unificación de esa parte humana con la divina, porque somos también divinos.

¿Cómo podemos meter el océano en un agujerito pequeño en la arena? Metiendo solamente una gota del mar que contiene todos los elementos del océano. Ahí está el océano. Eso somos: la gota de Dios en 3D que contiene todos los elementos, esa pequeña partícula humana, del potencial cósmico. Es mi sentir.

Por lo tanto, no tengáis miedo a la muerte porque es una liberación. Y dad gracias por la vida y amad la Tierra porque no es mala, es dual. Y todo lo que estamos atravesando en la Tierra son cosas que ha creado la mente por efectos de las causas, por estados de ignorancia, nada más. No porque seamos malos. Estados de ignorancia porque somos muy chiquitinos. Porque solamente hay un 8% de conciencia neuronal lo demás está en el inconsciente, ahí guardado. Pronto va a salir el maestro interior. Entonces miedo… ¿miedo a qué? A nada.

Tenéis que aprovechar cada momento de vida que hay. ¿Sabéis qué es? Hay muchas clases de muerte, no solamente la física. Aprovechar el momento es levantarse todos los días agradeciendo a la vida, porque Dios es la vida, que tenemos ojos para ver, piernas para caminar y corazón para sentir. Que sea el primer saludo cuando os despertéis. Eso es estar vivos. Estar muertos es simplemente estar pensando en el estado material, en el trabajo, etc. eso es estar más muerto que vivo.

Y claro que puedo bajar a otra dimensión. Yo no puedo subir a otra dimensión más sutil con un pensamiento divido, en dicotomía, y sin corazón. Pero si estoy en una 5D sí puedo bajar a 3D a empujar el mundo. Eso es el bodhisattva. Esos son los avatares. Ese es Jesús, Buda, etc. Cada uno de nosotros hemos bajado con un compromiso de empujar. A nivel vibracional la partícula muerta necesita interactuar con la viva para despertar. ¿A qué os pensáis que hemos bajado?

A partir del año 1951 empezaron a nacer personas para empujar el mundo. Entre nosotros hay personas de 5D y pasan desapercibidas. A lo mejor somos nosotros y no lo sabemos porque hemos perdido el recuerdo de Dios. Pero si supiéramos que lo somos aparecería el peor de los egos, el ego superior. A estas personas se las conoce por su vibración. Así que esa resurrección de Jesús es en cada corazón, en cada persona de buena y mala voluntad. No hay ningún avatar más. Jesús fue el único que dijo: “Mi padre y yo somos uno”. Así que esa resurrección es tuya, aquí. Lo que llamamos simbólicamente “parir al hijo de Dios”. Porque Jesús hizo todo pero le faltó algo… le faltó la parte femenina simbólica. El principio del universo es mater. Se ha comprobado, es madre. Todos tenemos parte masculina y femenina por eso aparece la mater. A través de su resurrección se halla en madre. Por eso el parto del hijo de Dios es en cada uno de nosotros. ¿Estáis entendiendo? Padre y madre al mismo tiempo. Por eso es el momento de lo femenino. ¿Os dais cuenta? ‘Parir el hijo’ es que te des cuenta que has venido con el propósito de amar aunque no te amen. Y entonces te haces pater.

El amor siempre debería ser incondicional, puesto que un amor condicionado no es amor... A ver, hay que empezar a darle una lectura divina, divina y no personal, a todo lo que nos pasa.

Mucho antes de venir un niño al mundo, mucho antes de formarse el embrión, ese ser ya tiene conciencia. La frecuencia vibratoria de partículas se fusiona con la otra polar. Aunque no seamos conscientes nada más que en este, estamos en todos los estados de conciencia. Y sabemos que fuimos piedra, árbol… ¿No emanamos del potencial? ¿No está latente en nuestro inconsciente la omnipotencia absoluta de lo que llamamos Dios o Pre-eón o Principio Inteligente o Vacío Cuántico? Dependiendo de cómo evolucionamos vibracionalmente, pues como somos sistemas abiertos tendemos a ascender, va viniendo lo que hemos llamado ‘revelación’. ‘Sabiduría’. ¿Qué importa quiénes sean nuestros padres? El asunto es que alguien me trae aquí para experimentar lo que tengo que vivir para llegar al Akhasa. Porque salimos del Akhasa con Dios implícito en nosotros y atravesando escaños estamos en 3D, pero hemos estado en la piedra, etc. Y digo con Dios implícito porque Dios es energía y la energía nunca se va de lo que llamamos Vida.

La humanidad tiene 8% de conciencia neuronal, lo demás está latente en el inconsciente. Cualquier experiencia que hayamos vivido desde el principio de los tiempos queda impregnada como una impronta en el inconsciente personal y colectivo. Ya no olvidamos lo experimentado. Se llama conexión con la parte del tálamo del cerebro (hiperhipotálamo) que trae la reminiscencia a la conciencia esencial, quizás no a la personal, pero sí a la esencial.

martes, 15 de diciembre de 2015

Entrevista a un médico tibetano (ayurvédico): Lama Tulku Lobsan


– Cuando un paciente viene a su consulta, ¿cómo descubre cuál es su enfermedad?

– Mirando cómo se mueve, su postura, la forma de mirar. No hace falta que me hable ni me explique qué le pasa. Un doctor de medicina tibetana experimentado, solo con que el paciente se le acerque a unos 10 metros, puede saber qué dolencia sufre.

– Pero también escucha los pulsos.

– Así obtengo la información que necesito de la salud del enfermo. Con la lectura del ritmo de los pulsos se pueden diagnosticar un 95% de las enfermedades, incluso psicológicas. La información que dan es rigurosa como la de un ordenador. Pero leerlos requiere mucha experiencia.

– Y después, ¿cómo cura?

– Con las manos, la mirada, y preparados de plantas y minerales.

– Según la medicina tibetana, ¿cuál es el origen de las enfermedades?

– Nuestra ignorancia.

– Pues perdone la mía, pero, ¿qué entiende usted por ignorancia?

– No saber que no sabes. No ver con claridad. Cuando ves con claridad, no tienes que pensar. Cuando no ves claramente, pones en marcha el pensamiento. Y cuanto más pensamos, más ignorantes somos y más confusión creamos.

– ¿Cómo puedo serlo menos?

– Le daré un método muy simple: practicando la compasión. Es la manera más fácil de reducir tus pensamientos. Y el amor. Si quieres a una persona de verdad, es decir, si no la quieres solo para ti, aumenta tu compasión.

– ¿Qué problemas ve en Occidente?

– El miedo. El miedo es el asesino del corazón humano.

– ¿Por qué?

– Porque con miedo es imposible ser feliz, y hacer felices a los otros.

– ¿Cómo afrontar el miedo?

– Con aceptación. El miedo es resistencia a lo desconocido.

– Y como médico, ¿en qué parte del cuerpo ve más problemas?

– En la columna, en la parte baja de la columna: ustedes se sientan demasiado tiempo en la misma postura. Vitalmente, tenéis demasiada rigidez.

– Tenemos muchos problemas.

– Creemos que tenemos muchos problemas, pero en realidad nuestro problema es que no los tenemos.

– ¿Qué quiere decir?

– Que nos hemos acostumbrado a un nivel de necesidades básicas cubiertas, de modo que cualquier pequeña contrariedad nos parece un problema. Entonces, activamos la mente y empezamos a darle vueltas y más vueltas sin solucionarlo.

– ¿Alguna recomendación?

– Si el problema tiene solución, ya no es un problema. Si no, tampoco.

– ¿Y para el estrés?

– Para evitarlo, lo mejor es estar loco.

– ¿…?

– Es una broma. No, no tan broma. Me refiero a ser o parecer normal por fuera, y por dentro estar loco: es la mejor manera de vivir.

– ¿Qué relación tiene usted con su mente?

– Soy una persona normal, o sea que a menudo pienso. Pero tengo entrenada la mente. Eso quiere decir que no sigo a mis pensamientos. Ellos vienen, pero no afectan ni a mi mente ni a mi corazón.

– Usted se ríe a menudo.

– Cuando alguien ríe, nos abre su corazón. Si no abres tu corazón, es imposible tener sentido del humor. Cuando reímos, todo es claro. Es el lenguaje más poderoso: nos conecta a unos con otros directamente.

– También acaba de editar un CD de Mantras con una base electrónica, para el público occidental.

– La música, los Mantras y la energía del cuerpo son lo mismo. Como la risa, la música es un gran canal para conectar con el otro. A través de ella, podemos abrirnos y transformarnos: así la usamos en nuestra tradición.

– ¿Qué le gustaría ser de mayor?

– Me gustaría estar preparado para la muerte.

– ¿Y nada más?

– El resto no importa. La muerte es lo más importante de la vida. Creo que ya estoy preparado. Pero antes de la muerte, debemos ocuparnos de la vida. Cada momento es único. Si damos sentido a nuestra vida, llegaremos a la muerte con paz interior.

– Aquí vivimos de espaldas a la muerte.

– Mantenéis la muerte en secreto. Hasta que llegará un día de vuestra vida en que ya no será un secreto: no se podrán esconder.

– Y la vida, ¿qué sentido tiene?

– La vida tiene sentido, y no. Depende de quién seas. Si realmente vives tu vida, entonces la vida tiene sentido. Todos tenemos vida, pero no todo el mundo la vive. Todos tenemos derecho a ser felices, pero tenemos que ejercer ese derecho. Si no, la vida no tiene sentido.

sábado, 31 de octubre de 2015

Entrevista a Francisca Sáez


“Un sólo ser puede cambiar el mundo”
 


Francisca Sáez es Maestra de Reiki, tiene un Máster en Psicoterapia Analítica y su experiencia en el mundo de la Cábala se remonta a unos 20 años atrás. Ha dedicado su vida a viajar incansablemente por toda la geografía dando consultas de psicoterapia e impartiendo cursos que van desde la física cuántica hasta la metafísica más trascendental.
 Sus palabras, llenas de vida y esperanza, llevan implícito el mensaje de amor incondicional de Jesús de Nazaret, su razón de existir. La entrega incondicional y un alto concepto del amor forman parte de su idiosincrasia y eso es lo que transmite en cada gesto y palabra.
 
 
Rosa Sánchez

—En tus propias palabras, ¿quién es Francisca Sáez?

—Me considero una persona normal, ciudadana del mundo y, como cada individuo, tengo una tendencia… yo recordé la información del conocimiento olvidada en mí y quiero dar testimonio de ese recuerdo a todos los seres que vengan a mi vida.

 
—La Cábala es tu curso estrella. Resumiendo mucho, ¿qué es?

—Es una palabra hebrea que significa ‘recibir’… recibir la revelación desde estados cuánticos, desde los que también estamos actuando, para que podamos entendernos en este momento de la vida. Y también es el conocimiento del ser humano desde el principio de sus tiempos hasta hoy, y desde hoy hasta la eternidad.


—¿Cómo te iniciaste en ese mundo?

—Nací con una tendencia de tipo religioso que trasladé a la espiritualidad, que son dos cosas diferentes, y fluyeron por mi camino distintos lugares y circunstancias para que yo entrase en el conocimiento de lo oculto.

Lo oculto no es lo que se conoce como brujería y tal. Lo oculto es el conocimiento del lado que está encerrado y que sólo los que buscan, los que saben que hay algo más en la vida, acaban encontrándolo.
 

—¿Cuál es el mensaje que intentas transmitir a través de tus cursos?

—Pues mi mensaje primordial (aunque es más complejo, hay muchos mensajes), es que la humanidad tiene que hacer un cambio de conciencia que se produce ahora. ¡Es el momento! Es un evento a nivel cosmogónico, un ciclo que se termina (Era de Piscis) y otro que comienza (Era de Acuario), donde lo que más importa es la unión de la humanidad, el amor incondicional hacia todo ser humano y un mejor reparto de la riqueza… no una dicotomía o división de los sentimientos.

Es importante entender que la conciencia hay que cambiarla por convencimiento del corazón. Yo a veces digo que el día que yo ame a los hijos de los demás como a mis propios hijos… habré saltado el escaño de ese amor incondicional.


—¿A quién va dirigido ese mensaje?

—Hacia todo aquel que se sienta solo o triste y a quien no acabe de entender o sentir qué está haciendo aquí y por qué. Quiero que sepan que todos los que estamos en la unión del amor incondicional estamos ahí, no hace falta que se nos busque, en el momento que alguien hace una llamada cuántica, en ese mismo instante, se le da respuesta… porque quien pide, recibe.

También va dirigido a todo el mundo que se sienta, en estos momentos de cambio planetario, un poquito perdido porque haya olvidado. La mayor parte de mi testimonio se centra en que somos Dios en potencia, emanamos de él y, por lo tanto, contenemos todo su potencial en esencia. No lo olvidemos.


—Culturalmente se nos ha transmitido una visión de lo divino en estado de separación: cielo-tierra, bueno-malo, arriba-abajo… ¿Tú qué opinas?

—En las células existe el sentimiento de separación desde hace milenios. Las religiones han sido, digamos, el preámbulo o la antesala para que el hombre busque algo más pero, en su mayor parte, han alejado a Dios del ser humano, han hecho una dicotomía entre Dios y el hombre, han confundido y han dividido a la humanidad.

Tuvieron que aparecer, son perfectas, pero hay que trascender esos sentimientos de culpa y separación que provocan creencias como que fuimos echados del paraíso o que Eva pecó al entregarle la manzana a Adán, etc. Dios está en nosotros desde el principio de los tiempos… y en la piedra, en el árbol, en el viento y en el universo. Emanamos de él y por eso se puede decir que somos Dios mismo, en estado de 3ª Dimensión... claro.

Por lo tanto, unifiquemos el pensamiento dividido. Todo es Uno. Estamos interconectados. Cuando no aceptamos algo hay separación porque lo excluimos.


—¿Somos Dios mismo?

—Somos Dios en esencia porque nuestro espíritu emana de él. Está implícito en cada partícula de vida que habita la tierra y en todo el universo, se encuentra en todo y en todos. La vida misma es Dios.

Y Él baja a las antípodas, a sus propias antípodas más profundas, a la piedra (que es un mineral inerte, aunque sus átomos se muevan), y es Dios en ella igual que es Dios también en las alturas y en lo alado. A quien habla de separación no hay que escucharlo, no es ése el camino… pero debemos respetar su aprendizaje.


—Francisca, ¿existe el mal?

—No. Existen los estados de ignorancia. No hay maldad, sólo hay ignorancia. Por eso es necesario trasmitir este mensaje, recibir la información, para que el ser humano recuerde quién es, de dónde proviene y por qué está aquí.

Porque todos estamos aquí con un compromiso cósmico y, si a nivel científico se explicara, hablaríamos de que la partícula muerta necesita a la partícula viva para que la mueva, y la viva a la muerta para que reconozca que está viva en sí. Por eso digo que hay que aceptar todas las situaciones, positivas y negativas. Todas son estados de Dios. Y quedarse con lo positivo de cada experiencia es unificar.


—Entonces, para evolucionar en el conocimiento sería necesario empezar a desaprender lo aprendido, desmitificar conceptos, cambiar ciertos códigos…

—Yo creo que no, yo creo que todo lo aprendido nos ha llevado a este momento de necesitar algo más. Sólo que hay que hacer una tangente en todo ese círculo de lo aprendido y comenzar con una innovación de pensamiento y actuación.


—¿Qué podemos solucionar a través del conocimiento que tú enseñas?

—Yo hablaría de tomar conciencia, de ver la vida de otra manera. ¿Qué podemos arreglar? Cambiando de actitudes, absolutamente todo. ¡Tenemos infinitas posibilidades! No hablo ni de una ni veinte, hay infinitas posibilidades para que tu vida sea plena.

Ten en cuenta que la vida la generamos nosotros mismos. Es verdad que hay una tendencia y unos códigos, y estructuras emocionales, etc. pero llegamos a la madurez y, las tendencias (que son nuestros ‘sueños’), deberíamos cumplirlas porque tienen en sí infinitas posibilidades para que suceda lo que deseamos que suceda.


—Desde hace tiempo estamos oyendo hablar de crisis a todos los niveles. ¿Cómo ves la sociedad actual a ese respecto? ¿Qué salida hay?

—Pues bajo el punto de vista de una sociedad desarrollada, de lo que llaman ‘primer mundo’, es cierto que hay muchas crisis porque hemos vivido la vida bajo conceptos muy equivocados. Pero si estuviéramos en un país en desarrollo veríamos que estamos en completa abundancia. Esta crisis se manifiesta fuera porque hay una crisis interna en el ser humano, y al tenerla dentro se manifiesta en lo externo. Es así.

Lo dice el hexagrama: ‘como es arriba, es abajo’; ‘como es adentro, es afuera’. Y por supuesto que se puede solucionar: necesitando menos, cogiendo solamente lo necesario para vivir, compartiendo ese dinero o cualquier cosa con el resto… sí hay solución.

Lo que pasa es que estamos viviendo una transición cosmogónica, planetaria, interplanetaria y, en esa transición, todas las transformaciones son muy duras porque hay que concienciarse de que debemos nutrirnos más del amanecer, de la música, de la naturaleza... de la VIDA con mayúsculas.


—Llevas muchos años dando cursos por toda España, acercándote a la gente, creciendo y haciendo que otros crezcan, dando claves para solucionar toda clase de cuitas y dilemas. ¿En qué consisten los cursos que impartes?

—Me dedico a dar a conocer el conocimiento por diferentes corrientes aunque el objetivo es el mismo. Hay personas que necesitan saber a qué estados de Dios pertenecen, y por eso imparto ese curso. Hay personas que necesitan profundizar un poco en la parte del inconsciente y doy cursos como la cábala, entre otras cosas.

Hay personas que, por conceptos equivocados, el mundo de la pareja se les viene abajo. Doy cursos a parejas para que sus conceptos se ajusten a una dimensión más real y sean más coherentes.

También imparto cursos sobre sanación consistentes en descubrir el amor dentro de nosotros para expandirlo por toda la Tierra, puesto que se trata de la más alta alquimia y sólo el amor puede sanar. En fin, cuando me llaman, según lo que me pidan, eso doy.


—¿Cuál es tu piedra angular?

—Mi piedra angular es Jesús de Nazaret. Él ha resucitado simbólicamente en cada uno de nosotros. Y esa resurrección también es física. Recuerda que dijo: “Siempre que haya dos o tres reunidos en mi nombre, allí estaré yo en medio de ellos”. No fundó ninguna iglesia. Y aunque antes que él estuvo Buda, Khrisna, etc., para mí Jesús, aquí en occidente, es el ser divino que siento más cercano.

Y me acerco a la gente con esa base, con su mensaje, con su amor incondicional. La palabra amor ya lo engloba todo: respeto, confianza, esperanza, pensamiento positivo, perdón, humildad… Cuando uno coge estos atributos y los lleva a cabo en su vida diaria mágicamente (porque la vida es magia al igual que el universo), la vida, la situación de las personas, cambia. Se da la vuelta como un calcetín.


—¿La raíz de todos los problemas es falta de amor?

—Totalmente. La raíz de todo problema es falta de amor, la falta de ese único mandamiento que Jesús nos enseñó. Porque, como decía, él no vino a crear ninguna iglesia. Solamente dijo: “Haz con tu hermano lo que quisieras que te hicieran a ti”.

Y como resulta que venimos de un mismo tronco, todos tenemos ascendentes llegando, incluso, hasta el mono; lo que le hagamos al otro, o él nos haga a nosotros, tenemos que perdonarlo porque es nuestro hermano. El otro es nuestro hermano.


—¿Cómo influye el tema de los ascendentes en nuestras vidas? ¿Cargamos con las deudas pendientes de nuestros antepasados?

—La medicina explica que traemos una tendencia de la genética de los padres, abuelos, etc. que son los ascendentes, pero va más allá. Puede llegar hasta el principio de muchos principios de los tiempos. Pero influye relativamente porque, al ser duales, traemos la tendencia genética pero también una evolución individual a través de nuestros actos.

Una persona con ascendentes genéticos de ira también trae ascendentes genéticos de amor porque somos duales. Pero, ¿qué elige esa persona ante la vida, el amor o la ira? Depende de lo que uno elija en ese instante de la experiencia es cuando genera más ira o más amor.

El libre albedrío decide transformar la ira en amor y, además, 'posdata': cuando hay mucho odio hay amor escondido. El odio es amor escondido. La ira es soberbia, es paz escondida que no fluye o no surge porque hay una ignorancia a los ojos. Somos duales. El amor siempre está.


—Entonces, ¿podemos decir que por ignorancia se nos ha transmitido, generación a generación, erróneos patrones de conducta?

—Ignorancia no es que no sepas nada, lo sabes todo pero está latente y no surge hasta que evolucionas. Ha habido desinformación. La evolución es un sistema abierto y tiende a ascender. Uno cuando madura tiene que darse cuenta que sus padres actuaron como sabían o podían y, ese mismo individuo, debe coger la dirección de su vida. En parte le condiciona lo anterior, pero ser 'individuo' es ser uno mismo.

Sigo matizando la palabra desinformación o ignorancia. No considero que el ser humano sea malo, considero que el ser humano solamente es ignorante, nada más. Ten en cuenta que sólo hay un 7% de neuronas activas, no quiere decir que el cerebro no esté desarrollado en su totalidad, pero parte consciente, lo que se dice consciente, hay muy poca en la humanidad. Entonces eso es un estado de ignorancia de la psique porque todavía somos hombres primitivos.


—¿Ves ignorancia, por ejemplo, en la violencia de género, los parricidios y esas noticias que, a diario, saltan a la prensa?

—Si yo no soy amada de 0 a 7 años, ni de 7 a 14, y no he conocido el amor porque nunca me lo han transmitido, aunque yo lo tenga en mí por derecho de vida, no voy a saber qué es el amor. Por lo tanto, nunca actuaré con amor.

Por eso en mis cursos dirigidos a parejas hablo del comportamiento de los padres con los hijos, sobre qué estamos haciendo con los niños en esa franja de edad, etc., porque últimamente se están suicidando chicos con 20 años porque son gays.

No se puede permitir en el Siglo XXI la no aceptación de una experiencia de tu propio hijo. Por eso digo que los que más descalificados son los hijos. Queremos imponer en ellos lo que nosotros no pudimos llevar a cabo y eso es un estado de egoísmo muy profundo.


—La física cuántica está respaldando ciertas creencias espirituales creando así una auténtica revolución en la sociedad…

—La ciencia se está empezando a unir a Dios. Por el Principio de Interacción nuestro pensamiento negativo repercute en el mundo entero. De igual modo que los terremotos emocionales provocan los terremotos físicos, si la humanidad entera cambiara la conciencia elevándola a estados superiores, creando una conciencia unida en paz y armonía, la Tierra sería un paraíso. No hace mucho hubo noticias de un experimento muy famoso en el que estudiaron el desarrollo de conductas cooperativas en ratas. El hecho es que a mil kms hubo ratas que reaccionaron igual.

Quiero decir que emitimos unas ondas de frecuencia donde basta que uno oiga y vea, como decía Jesús, para que la humanidad entera oiga y vea. No hace falta cambiar a nadie. Basta que el individuo, uno sólo, cambie sus aptitudes. Basta que uno lo haga y se extrapola como el efecto mariposa, que vuela aquí y provoca un huracán en Hong Kong.

Las ondas expansivas de un cambio, de un individuo, se extrapolan a la humanidad porque nuestra mente es energía atómica... entonces basta que un pensamiento sea de elevación para que se transmita a todos los pensamientos de la humanidad. Por eso digo que un sólo ser puede cambiar el mundo.


—Tú enseñas que el camino de la conciencia consiste en la unión de todas las cosas. También en referencia al ego, que parece ser el malo de la película, y también hace su función…

—El ego es el instinto primitivo que nos hace decir: ‘yo soy capaz de hacer eso’. Lo que pasa es que no nos puede dominar el ego, lo tenemos que dominar nosotros. Forma parte de mi lado material humano e instintivo necesario. Si me lo quitaras yo no existiría. Al ego hay que dominarlo e integrarlo, porque hace su papel, pero nunca excluirlo.


—¿Qué es la revelación?

—Conocemos las revelaciones de los profetas de la antigüedad pero la revelación hoy en día también se manifiesta, por ejemplo, mientras cocinas en casa y te viene una reflexión. Al cabo de unos días compruebas que eso que pensaste está en un libro y nadie te lo había enseñado. Eso es revelación.

Entonces ya se revelaba, se anticipaba la parte mística holográmica de todos los que hablaron en la antigüedad, esa parte mística que nos revela que hay algo más. Incluso la medicina está diciendo ya: ‘certificamos la muerte porque hay un encefalograma plano, pero últimamente sentimos que hay algo más después de eso’. Se está demostrando a través de la ciencia a través de muchos experimentos.


—Sigamos desmitificando conceptos. Hay creencias que causan mucha confusión en la humanidad y las tenemos presentes en el cine y en la literatura: ¿las posesiones existen?

—Eso no es real. Esto es muy complejo. Primero, no es real porque es un fetichismo de la antigüedad y creo que en el Siglo XXI se debería ampliar un poco más estas creencias porque la historia es mucho más sencilla. Y, segundo, es real porque cuando uno con la mente le da poder a una creencia de éstas, energéticamente produce un egregor que lo produce, pero no es la realidad.

Entonces, si caminamos por la vida con una frecuencia más o menos alta, ningún espíritu puede meterse en el espíritu de otra individualidad. Ningún ente. Frecuencias vibratorias bajas (estados de ánimo bajos, de preocupación, de miedo, instintos primitivos bajos que ya no teníamos que tener) de mí hacen que yo me crea cierta paranoia, manía persecutoria, esquizofrenia, etc. pero es mi frecuencia vibratoria tan densa, tan baja, que cualquier cosa que tú me digas me va a afectar muchísimo, y me llega, pero no hay nada malo.


—¿Qué es un egregor?

—Egregor es una energía y la energía tiene vida, lo que pasa es que esa energía viva la dirigimos cada uno de nosotros. Yo soy energía, me cubre un cuerpo material, un vestido, pero soy energía. Y yo, mi energía mental, dirige para un lado o para otro esa energía. Si me creo que me hacen mal de ojo, como tanta gente dice, y le doy poder y tengo miedo, y voy a personas a que me curen ese mal, aún me van a hacer más mal de ojo. Funciona, pero no es real.

El egregor es una estructura mental irreal. Funciona porque es energía, pero no es verdad. Al darle poder, o temiendo que me lo hagan, es cuando realmente me siento mal. Estás alimentando el mal y es lo que se manifiesta. Le doy poder a esa creencia porque estoy en baja frecuencia, porque lo que hay en mí son instintos primitivos: culpa, miedo, carencia, ‘no tengo’, ‘no puedo’… todo eso me baja a instintos muy primitivos de vibración que atraen las situaciones que me pasan físicamente, pero atraídas por mí.


—Sigamos desmitificando conceptos: ¿la Ouija es realmente un juego peligroso?

—Es un juego muy peligroso, por supuesto, porque se abren puertas de nuestro cuerpo astral etérico y si no se saben cerrar podemos conectar, lógicamente, con unos portales que están abiertos y son de baja vibración. Esto es muy extenso de explicar. Habría que explicar que cuando morimos físicamente hay un tiempo donde, si hemos muerto con ira o con carencia, estamos en una especie, no de estado físico, sino de actitud o esencia de un bajo astral apegado a la tierra: ‘quiero volver a la tierra’, ‘no quiero dejarla’, ‘quiero mis vicios’… lo que sea.

Entonces, cuando alguien provoca que esa puerta se abra (no espontánea, porque si es espontánea no pasa nada) pero si se provoca a través de la Ouija, puede ser que no sepa cerrarla. Entonces, con la información que tenemos ya, no es necesario hacer estas cosas para contactar con un ser que ha dejado el cuerpo. Nosotros estamos viviendo también estados cuánticos que no tocamos ni vemos, y podemos contactar perfectamente. No hace falta hacer un trabajo manipulado que provoque esa situación, puede ser espontánea elevando un poco la conciencia y conectando a nivel intuitivo con ese ente que ha desencarnado. Y esto es cierto.


—En tus cursos enseñas que, al mismo tiempo, estamos actuando a otros niveles… ¿Eso es multidimensionalidad?

—Sí. Cuando yo hablo, por ejemplo, de que emanamos del ‘Principio Inteligente’ (llamadle Dios, como queráis, o ‘Cuna Primigenia’), cuando yo hablo de eso quiero decir que al emanar y estar aquí en 3ª Dimensión, no dejo de estar también en el ‘Principio Inteligente’. Vamos atravesando escaños donde somos conscientes que cada escaño es más sutil.

¿Es que yo soy consciente en la piedra? Soy piedra. Pero innato está que soy Francisca. ¿No está actuando mi parte mineral en la piedra? Pues es lo mismo en bajo que en alto. No hacemos un puente para la 3ª desde esas dimensiones sutiles, actuamos en todas siendo conscientes solamente en ésta que veo, toco y mido. Pero que sepáis que esto no es la realidad. Esto es un vestido, un holograma. La realidad no es esta dimensión, es una aparente realidad de un montón de átomos que se han organizado.


—En las redes sociales un tema muy demandado es la interpretación de los sueños. ¿Qué interviene en lo que soñamos?

—Nuestra mente consta de tres partes: hay un inconsciente (la mente más primitiva de todas, encargada de gestionar cuestiones fisiológicas tales como la respiración), hay un subconsciente (mente emocional) y hay un consciente (mente lógica o racional). Cuando en la vida de las experiencias excluimos situaciones que no nos gustan o nos han causado dolor, ‘huimos’, no queremos recordarlas y van al inconsciente. Eso es como un almacén que está vivo.

Entonces, ¿qué pasa? Todos los fluidos de nuestro inconsciente rige nuestro devenir, nuestra vida. ¿Y qué hace el subconsciente? Cuando el cuerpo está dormido, el subconsciente está activo, no duerme. Saca del inconsciente cosas que están vivas y se lo revela a través de un sueño para que después, al recordarlo, ser conscientes de algo que estaba ahí. Pero, ¿qué sucede? Que nadie te puede dar una interpretación de los sueños excepto lo que sientas de ellos. Los personajes que salen: padres, familia, amistades… son partes de ti, proyecciones tuyas.


—Tu mensaje optimista habla de la unión de las cosas…

—Exacto. Lo he dicho ya. Estamos interactuando con todo el universo, queramos o no. La interacción es la forma que hace que la vida se produzca. Lo que tú me estás diciendo a mí, me es válido.

Si te fijas en las terapias, que sepas que el paciente suele ser el terapeuta y el terapeuta es el paciente. Aprende más el terapeuta del paciente que al contrario. Y hablaríamos que el paciente se ha hecho arquetípicamente ‘paciente’ para enseñarle al otro algo. Lo que pasa es que esto es un poco más largo, más complejo, más profundo.


—¿Qué me dices sobre la reencarnación?.. un hecho todavía tabú en nuestra sociedad.

—La reencarnación es un hecho que está en la naturaleza. ¿Qué hace el árbol? El árbol crece, deja una semilla y de esa semilla se cae y crece otro árbol… Para empezar decir que la reencarnación es un tema que en EEUU ya es cátedra en la universidad y se está implantando en diferentes universidades de Barcelona.

Claro que existe la reencarnación, pero si nos ponemos a nivel mucho más profundo, metafísico, diremos que si yo no he consumado las cosas de esta estructura Tierra, una estructura de 3ª Dimensión, no puedo irme a una dimensión más alta sin consumar antes todas las experiencias. A un niño que no sabe la tabla del 5 de multiplicar no puedes pasarlo a la del 7.

Más o menos, para que me entiendas, es esto. Estamos actuando en todas las dimensiones vivos y conscientes, sólo que en las otras superiores las situaciones son mucho más sutiles. Igual ya no hay que copular para engendrar...


—Seguimos ascendiendo. Todavía hay personas que desconocen que hay 7 leyes universales que lo rigen todo...

—¡El kybalión, claro! A nivel muy bonito, como poesía, te diré que yo soy un vestido de un ser que está dentro de mí y él es el que hace… yo estoy a su servicio. A nivel más pragmático te diré que en la vida hay que hacer caso a lo que fluye y sin ninguna expectativa.

Si estamos fluyendo a cosas no digamos: “me enfado porque saldrá mal” o “qué bien porque estoy feliz”. No. Ninguna expectativa. La vida dice, las leyes universales dicen: “actúa y no esperes éxito ni fracaso”. Tú actúa porque lo que fluye de ti no es la personalidad egoica de Rosa, es quien te habita, que es el universo entero… y quiere que eso lo experimentes tú y lo vas a experimentar.


—Claro, porque el universo tienes sus códigos, no podemos nadar contracorriente…

—No, no podemos ir contra natura. Somos polvo de estrellas, somos universo con un vestido aquí en la Tierra. Y más poético aún, si yo siento la música dentro de mí y me siento muy guay, la humanidad entera en ese instante se está sintiendo muy guay porque yo también soy la humanidad. Somos Uno.

Si yo estoy viendo un amanecer estoy mandando esa energía a todos los que están viendo ese amanecer. ¿Y qué creamos así? Una cosa que se llama ‘masa crítica’ o ‘conciencia colectiva’. Si uno sólo gira, crea un cambio de conciencia. Si somos 50 el campo de conciencia es un egregor mucho mayor. Por lo tanto, eso es lo que baja aquí a materializarse.


—Entonces, todo lo que sucede en el mundo de alguna manera es por el bien de nuestra evolución…

—Sí, a través del estado de sensibilidad. Pero esto es muy largo. Lo que hay que decir es que de aquí hay que salir cuanto antes. De aquí hay que consumar muchas cosas y una vez que estén consumadas hay que salir.

Fíjate que la ciencia ha descubierto últimamente que Steven Hawking dijo hace tiempo que parece ser que nuestro sistema solar es un agujero negro, y que del agujero negro del universo nunca se puede salir porque atrapa todo lo que es materia...

Pues Hawking dijo hace unas semanas: “Señores, resulta que ese agujero negro también emite una señal de salida. No lo atrapa todo, también emite una señal de salida”. ¡Se puede salir de ese agujero negro! ¿Cómo? Elevando la vibración… por vibración.


—¿Por vibración? ¡Estamos hablando de amor!

—¡Sí! El amor es la máxima vibración conocida en la Tierra que eleva a las alturas. Y ni siquiera sabemos lo que es. Porque el amor, ¿qué es? ¡Respeta la experiencia del otro! ¡Ama la experiencia del otro!

Somos como un pentagrama y todas las notas musicales, la grave, la alta… son necesarias para componer la música, Rosa. Si falta la nota grave no podemos componer la música. Todas las experiencias que cada ser trae como compromiso son perfectas y adecuadas para la evolución del mundo.


—Qué complejos son los temas del universo…

—Es que la Nada es el Todo. Es que la emanación cósmica de la que te he hablado, que es el vacío cuántico, contiene el Todo que se llama Dios, ‘Principio Inteligente’, etc., como lo queramos llamar, no tiene que ver nada con la religión. Jesús no fundó ninguna religión ni dio las llaves a nadie para fundarla. Vino a desmitificar conceptos. Dijo: “Amaos los unos a los otros como yo os he amado”.


—Francisca, ¿qué percepción tienes de la muerte?

—La muerte no existe, es una transición, un cambio, una metanoia. Es una liberación, sólo que no podemos entenderlo porque estamos apegados a la vida. Creemos que la vida es ‘mi coche’, ‘mi café’, ‘mi felicidad’… y precisamente la vida es otra cosa. Es un estado de conciencia, de plenitud, donde está todo pero no existe la dualidad de la psique ni el dilema.

Sólo existe la actitud de estar bien con todo y ahí es donde está el llamado ‘Reino de los Cielos’. Claro que tiene que morir el cuerpo, y cuando el cuerpo muere hay que dirigirse hacia un camino de luz. Lo que hay que hacer antes de morir es tener claro que has consumado todas tus experiencias aquí en la Tierra.


—A raíz de lo que dices de la luz, el otro día vi una página de Facebook donde desaconsejan ir hacia ella al desencarnar arguyendo que se trata de una trampa de la reencarnación…

—La transición que estamos viviendo es como la Torre de Babel: hay confusión a todos los niveles porque es una transición. Entonces, que cada uno sienta dónde quiere estar. No hace falta hacer nada. ¡Nada!

Sentirte feliz con lo que has vivido en tu experiencia, santificar los momentos de dolor o soledad y elevarte hacia lo alto. De esa forma es como camina el ser humano, hacia ese amanecer del que hablamos muchos.


—Hay mucha desinformación, Francisca. Hay que ir por la vida con mucho discernimiento…

—Hay que pensar: ‘Hasta aquí he llegado por eso’. Pero ahora, ¿qué es este momento de transición? Horizontes nuevos. Innovación en todos los campos: políticos, sociales, económicos, religiosos…

Innovación en el pensamiento, innovación en la emoción, en el concepto. Innovación es una tangente en la circunferencia. Es decir, ‘doy gracias por todo lo que he vivido porque me ha hecho llegar a este punto para empezar a caminar hacia ese amanecer o Nuevo Mundo’.


—Ahora que hablas de Nuevo Mundo, ¿qué nos puedes decir sobre todas esas profecías, apariciones de la virgen, mensajes y vaticinios catastrofistas?

—Habría que explicar antes esas apariciones, pero no me voy a meter ahí. La virgen no puede nunca dar miedo ni decir lo que va a suceder. No hay ningún fin del mundo, es el fin de una manera de pensar. Es un fin porque aparece una conciencia nueva.

Es un Nuevo Mundo que ya está pero que viene acompañado geográficamente de situaciones difíciles porque como la Tierra es orgánica como nosotros, también percibe que le estamos fallando y se rebela con un terremoto, un tsunami, etc. pero no es ningún fin del mundo.

Es una selección o autoselección que uno mismo está llevando a cabo en su vida. Cada uno genera la posibilidad de sentir que esto es un paraíso o sentir que es un infierno. Cuando sientes que es un infierno, por supuesto que aparece el infierno geográfico y geológico. Pero no se acaba la Tierra, es muy joven. Sí tengo que decir que necesitamos mucha fuerza y voluntad porque llega mucho sufrimiento, eso sí llega. Más que dolor, sufrimiento.

Que seamos fuertes para poder apoyar a todo el que sufre y la palabra clave es la compasión. Allí donde se nos necesite que podamos acudir. Y eso es lo que yo veo como apocalipsis: un cambio de conciencia donde amanece un Nuevo Mundo.


—Vamos a concluir con un mensaje de esperanza. Según la ley de atracción, si cambiamos la conciencia y nos aferramos al pensamiento positivo, todo eso se puede evitar o mitigar, ¿no?

—Sí, totalmente. Las profecías están para que no se cumplan. El pensamiento, al ser atómico, puede hasta mover las montañas y decir a la lluvia que venga o cese. Pero esa conciencia tenemos que adquirirla en creencia diciendo: ‘venimos y emanamos de Dios, somos Dios… aunque sea en 3ª Dimensión’.

Entonces, urgente sí es cambiar la conciencia porque nos estamos matando unos a otros y somos hermanos. Incluso matamos a nuestros propios hijos. A veces no matamos a través de los hechos, sino en la parte psicológica, la emoción. No queriendo aceptar un comportamiento perfecto de su experiencia, ya estamos matando... o descalificando a ese hijo.


—Si la base de tu mensaje es Dios y el amor incondicional, ¿qué le dirías a una persona que no cree en nada y se acerca a ti y te dice: ‘yo no creo en Dios, cómo encajo tus enseñanzas’?

—Es un poco poético, pero yo le diría: “¿Crees en mí? Si crees en mí, crees en Dios. Yo creo en ti porque estás vivo, por lo tanto, tú eres Dios y a través de ti estoy creyendo en Él”.


 

FRANCISCA SÁEZ MARTÍN


CURSOS QUE IMPARTE:

·         Taller de Cábala “Caminando hacia la luz. El mapa de nuestras experiencias” (consta de dos cursos: 1º y 2º nivel)

·         Curso “Los Diez estados de Dios en el hombre”. Sobre los niveles de conciencia humanos.

·         Curso “El despertar de los sentidos y las emociones”. Desmitificando conceptos del mundo de la pareja, etc…

·         Curso “La luz está en ti”. Sobre sanación.


ESPECIALISTA EN:

·         Terapia del ‘Niño/a interior’: localización y sanación de los conflictos psicológicos inconscientes, originados en el momento de la concepción y a lo largo de nuestra infancia que afectan a la vida del adulto y son causa de patologías, problemas en la convivencia y enfermedades.

·         Conexión con vidas pasadas y su relación con la actual.

·         Localización del origen psíquico y tratamiento de las enfermedades y disfunciones de los órganos corporales.

·         Conocimiento del propósito de vida personal.

 Más información: miriamjudith2003@hotmail.com